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1 año de la llamada

Cambié el tono de la llamada de mi móvil para reconocer desde lejos que me llamaban para contarnos que teníamos asignación

Aún suena Marta tiene un marcapasos las pocas veces que me llaman desde el IMMF. Ese sonido que hace que tantas mil personas en el concierto empiecen a cantar al unísono y recuerden su adolescencia con alegría, como lo hago yo significaba que por fin había llegado la esperada llamada. Tatatatatataatataaaaaa

Puede no ser Hombres G tu grupo favorito , tampoco lo es el mío, pero el inicio de esa canción muestra que algo importante va a pasar. Sentimientos a flor de piel.  El resto de mi vida, cada vez que escuche esa canción recordaré como miraba la pantalla sabiendo que por fin había llegado, que se había terminado la espera.  Ahora , tras esa llamada, empezaría lo bueno, lo mejor de mi vida.

Era la llamada más importante de nuestra vida

Y así fue como llegó nuestra asignación. Es cierto que en esa llamada  no me dijeron el sexo. Y es cierto que en ese momento me dio igual. Es cierto que no me dijeron tampoco  la edad. Y también me dio igual. Ni el color ni el sabor ni el olor. Lo único que importaba es que había sonado el pistoletazo de salida.

Tuve que pedir que dejase de leer el informe durante unos segundos para poder asimilar lo que estaba escuchando y mirar al futuro PADRE. Nos lo dijomimos sin hablar. El milagro estaba pasando en esa salita y nosotros éramos testigos en primera fila. La protagonista era nuestra pizquita.

El 25 de abril de 2017 hace un año y recuerdo cada minuto y cada segundo desde las 9,20 de la mañana desde que sonó Hombres G . Era la llamada para decirnos que teníamos asignación .

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y de pronto sonó Marta tiene un marcapasos… está ahí

A ti que estás esperando… también llegará tu llamada.

Navidades con presencias y ausencias

Van pasando los días y aunque quiero no tengo tiempo de sentarme a escribir en el blog.

 

Durante los días previos a la Navidad mucha gente me iba diciendo lo maravillosas y diferentes que iban a ser estas fiestas con Lola en casa. Y no les faltaba razón – pero si algún dato. Desde que Lola está en casa, ningún día es como el año anterior. No lo fue el 26 de abril (el día que llegó a casa), no lo fue el 2 de junio, ni el 3 de agosto, ni el 23 de septiembre… ningún día es igual que el año pasado desde que ella está en casa. Es muchísimo mejor. Y la Navidad también está siendo diferente. Es muy pequeña para darse cuenta del significado de estos días y para mí son todos igual de importantes, aun así la hemos llevado a ver las luces, que le encantan aunque sean procedentes del escaparate de una tienda; a hacer el tradicional paseo familiar del 25 de diciembre por las playas de Llanes, viendo como su tío y su abuelo despiden el año con bañito; a ver a Papá Noel, con foto incluida;  le hemos un pijama rojo con gorro incluido… lo único que me ha faltado es hacer una felicitación de Navidad con su foto; ni siquiera una imagen con el móvil.

Lo más emocionante de estos días es ver como ella, con sus casi 9 kilos de peso, convierte cada día “normal” en especial. Es el centro de atención en todas las comidas y cenas, en los paseos, en las compras, en las visitas a casas de amigos, en las de los amigos que vienen a casa… es una pasada.

Y tan emocionante como eso es ir viendo como las familias de “amigas y conocidas” se van completando. En estos días hemos vivido asignaciones más de personas muy especiales, que he ido conociendo a través de redes sociales y que aunque a algunas no las conozco en persona han sido muy especiales también. Bienvenidos M y R!!

La cruz de estos días, que realmente son más especiales de lo que a veces nos gustaría, es la falta de movimiento en el grupo de Polonia. Van pasando los días y los meses y crecen los plazos que se estimaron cuando empezaron los procesos. Me gustaría pensar que la situación del país es buena y no necesitan recurrir a la adopción como medida de protección de sus menores, pero creo que no es así. No se puede culpar a nadie concreto o al menos yo no sé dónde está el problema. Lo que sé es que estas familias lo están pasando mal viendo como arrancan hojas del calendario, como de nuevo su deseo para el 2017 es el mismo que el del año 2016 e incluso del 2015. Ya no sé qué decir para animarles porque las palabras hace tiempo que perdieron el significado. Lo único que les consolaría es recibir una llamada de teléfono.

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Lola en la playa de San Martín (Llanes)

La llamada. 25 de abril de 2016

Eran las 9,15h del 25 de abril de 2016. Esperábamos  una llamada pero llevábamos haciéndolo más de un mes así que yo ya no pasaba las horas muertas mirando el teléfono y comprobando que tuviera cobertura. Aunque parezca mentira nos habíamos acostumbrado a que transcurrieran los días y que no nos llamaran así que el nivel de estrés había bajado considerablemente en comparación con la primera semana de estar en la “pole position”.

Vuelvo a las 9,15h. Suena “Marta tiene un marcapasos”, la melodía que había decidido que sería la que me indicara que nuestro momento había llegado. Elegí esa canción porque el inicio (tatatatatatatatatataaaaa) me encanta. Fuerte, rápido, el preludio de que algo importante va a pasar. A mí me encantaban los Hombres G y ahora me gusta escucharlos y pensar en aquella época. Y vuelvo… y suena la voz, ya conocida, de la técnico que ha llevado nuestro expediente en el IMMF. Nos saludamos educadamente, ella me pregunta qué tal… y yo nerviosa y sin creérmelo le apuro para que me diga que sí, que tenemos un ofrecimiento esperándonos en Gran Vía, 42.

Por supuesto no pregunté ni sexo, ni edad…nada!! Lo importante es que estaba allí y estaba deseando colgar y llamar a Paco. Las lágrimas no me dejaron explicarle nada pero no hizo falta. Con saber la hora a la que nos veríamos en Gran Vía 42 era suficiente… 10,30h.

No se me olvidarán nunca las caras de las personas que pasaban por la salita de espera de la tercera planta y nos miraban con ilusión y discreción al mismo tiempo. Creo que todos sabían a lo que íbamos. Estoy segura de que de verdad se alegran de días como aquel 25 de abril, de ver a una pareja nerviosa que espera su momento y que van a pasar las siguientes 24 horas más emocionantes de su vida.

Tampoco se me olvidan las de nuestros padres. La alegría compartida vale por dos y en este caso por mucho más que seis. ¿Cómo 2.400 gramos pueden hacer felices a tantas personas en tan poco tiempo? Ellos nos han acompañado estos años de espera, han pasado por nuestros estudios, nos han visto recopilar documentación, asumir noticias no tan buenas… y ahora de pronto está ahí. Lola ya estaba en los sueños de más de uno, tal y como es. Ya Javi casi sabía que sería tío de una niña y así tras una melodía pasada de moda se había convertido en realidad.

Lectura del expediente, lágrimas de emoción, manos unidas sujetándonos el uno al otro.

Tiempo, por favor.

“Un momento, necesito que pares de leer porque no soy capaz de asimilar todo lo que me cuentas. Solo sé  que estoy conociendo a mi hija y sé que la quiero con locura, y no me hace falta ni una foto para saber que es justo ella, y no otra,  la que va a completar nuestra familia . Perdona,  ¿cuántas semanas de gestación son las habituales? Ahí estaba nuestra pizca ”. Me había quedado en blanco.

La tarde fue sucediendo entre llamadas, felicitaciones, rememorar las palabras, los datos, más risas, más lágrimas, compras de última hora…

¿Qué se compra esa tarde?

  • La ropa que Lola iba a llevar al día siguiente, cuando nos la entregaran. La ropa más bonita que va a tener nunca, la que mejor le va a quedar – aunque le sobrara tela por todas partes y tuviéramos que remangar – y la que no se me olvidará jamás.
  • Leche en polvo (no sabíamos que marca y nos dejamos aconsejar por la farmaceútica)
  • Pañales de su talla
  • Toallitas
  • Biberones
2016-04-25 16.05.15
La ropa de Lola ya está preparada! 

Luego surgen miles de cosas, pero no pasa nada porque el resto de la semana, incluidos los domingos, abren la mayoría de las tiendas.

(Tres meses he tardado en encontrar las palabras para recordar aquella mañana, precisamente la que nunca se me va de la cabeza)

Reunión preparatoria (preparto)

En el IMMF establecen que las familias que están cerca de la asignación necesitan una última reunión preparatoria para hablar de “realidades”. Es la mejor convocatoria de todas en las que hemos estado (reunión informativa internacional, informativa nacional,  reuniones y entrevistas para valorar la idoneidad, para actualizarla, ir a entregar papeles….etc). En esta reunión te hacen sentir el momento de la asignación y te preparan para disfrutarlo.

En algunos círculos, que no en el IMMF, la llaman reunión “preparto” porque te preparan para el “nacimiento” contándote todo lo que va a pasar y lo que hay que preparar.

Nos convocaron a cinco familias y nos sentaron a los diez alrededor de una mesa ovalada junto con tres psicólogas. Nos repitieron aspectos importantes como el posible cambio de opinión de la madre biológica, documentación oficial que tendremos que tramitar los primeros días (tarjeta sanitaria), la que no podremos tramitar hasta pasados muchos meses (dni, pasaporte).

 

La tarde M (la tarde Mágica): Nos contaron que llegará un día en el que recibamos una llamada y nos pedirán que en esa misma mañana nos acerquemos a leer la historia del niño que nos habían propuesto. Que si todo está bien que iríamos a recogerlo al día siguiente. A esa tarde la llamo yo “la tarde M”. Supongo que será una tarde frenética, de sonrisas, llamadas de teléfono, nervios.. precedida de una noche sin dormir – por si las siguientes fueran a ser diferentes- . En nuestro caso la imagino además recorriendo las casas de nuestros amigos que nos han preparado ya los kits de bienvenida y recibiendo besos y abrazos.

Salieron los típicos “y si”: “¿y si estamos de viaje?”, “¿y si no escucho el teléfono’”, “ ¿y si estoy reunida?”. Y como era previsible nos explicaron que generalmente las familias dejan todo (reuniones, viajes, compromisos) para ir a leer el documento más importante. También nos contaron que en esa llamada no nos dirían ni sexo ni edad. Todos los detalles al llegar.

 

Lo más emocionante fue conocer a Pepe y a otra niña recién nacida. Conocimos sus historias y nos las contaron porque podrían ser las de nuestros niños. Nos leyeron sus informes tal y como lo harán el día de la asignación. Con todos los detalles. En ese momento, la tripa se encoge (en mi caso siempre que estoy nerviosa siento que el ombligo se me pega a la columna vertebral), el corazón aumenta el ritmo cardiaco y solo piensas que “ese es mi niño y estamos aquí para que salga del hospital o del centro donde ahora mismo está”.

Termina la lectura del informe y se hace el silencio en la sala. “¿Qué haríais?”, nos preguntan, y no sabemos responder en alto. Menos mal que una de las futuras madres es enfermera y nos dice que todos los valores de las pruebas médicas que nos han presentado (datos del embarazo, del parto ,  del bebé al nacer y de las pruebas posteriores) están bien.  En ese momento los nueve restantes sonreímos y decimos que lo que haríamos es “firmar ya!” . Lo lograron, nos hicieron sentir que estábamos allí los dos solos conociendo a nuestra niña.

 

Hicimos un descanso donde pudimos hablar con el resto de parejas y compartir durante unos minutos nuestras impresiones de las primeras dos horas. Se respiraba ilusión y alegría.

Dado que el plazo es tan corto desde que recibimos la llamada hasta que vamos a recogerlo, nos recomendaron preparar una lista con las cosas básicas en función de la edad y tenerlas localizadas para poder disponer de ellas en la tarde M. Una lista para 0-3 meses, otra lista para 3-6 meses, otra para 6-9 meses y otra para 9-12 meses.

La reunión terminó 4 horas después, una más tarde de lo esperado, y creo que los diez podríamos habernos quedado allí un rato más soñando con que era el día de nuestra llamada.

Ahora solo queda esperar (para variar) a que lleguen las llamadas. Llegarán según el orden que tienen establecido y que lo marca el certificado de idoneidad, salvo que se altere por alguna circunstancia.

Nuestra llamada sonará cuando nos llamen y ya me estoy imaginando ese día como uno de los más especiales de nuestras vidas, las de nuestras familias y las de nuestros amigos.