Descubriendo el poder de la muselina

La muselina… esa gran desconocida para las madres primerizas (y padres) y la gran aliada en el momento que te haces con una.

Muselina: las abuelas la llaman  “la gasa”. Los padres  hablan de “tela” o directamente “sábana”.

Cuando compré la primera muselina, antes de la llegada de Lola, no sabía muy bien para qué la usaría pero me gustan mucho las telas, valoro que sean suaves, de algodón – y como dice mi amiga Carol, “estoy obsesionada con los tejidos”- pero fue tener a mi niña en brazos y tener siempre una cerca.  Me daba tranquilidad pensar que no apoyaría la cara en cualquier sitio áspero, sucio, muy acrílico…

Es normal entrar en foros o grupos de whatsapp de familias de adopción que están preparando la llegada de sus hijos, no saben exactamente qué edades tendrán  y encontrar las que te preguntan “¿y qué preparo?” . Porque te encanta ir haciendo preparativos para cuando llegue la llamada.  Yo sé qué recomendar: una muselina… y luego está la listaparaporsi que hice en su día y que sigo reenviando a quien me la pide.

10 motivos por los que me encantan las muselinas: 

  1. Son suaves cuando las compras pero más todavía cuanto más las lavas.
  2. Me encantan los colores, suelen ser suaves y relajantes
  3. Porque son la mejor manta en todas las estaciones
  4. Porque son el mejor cambiador en todos los sofás, camas ajenas, sillas de restaurantes…
  5. Porque son la mejor toalla de playa
  6. Porque los niños las achuchan como si fueran peluches
  7. Porque calman casi tanto como un chupete
  8. Porque ocupan poco y se secan rápido
  9. ¿Suaves? mucho! Repito porque son muy , muy suaves
  10. Porque a mi hija le encanta jugar con ella. Y si le gusta a ella, me gusta a mi.

¡Advertencia! Hay una cosa para lo que no sirven las muselinas: cuidado con usarlas como parasol en las sillas o en los cucos en verano cuando hace mucho calor. He leído que haciendo sol en la calle, se crea un ambiente demasiado caliente  generado por corrientes de aire a elevada temperatura e incluso la temperatura dentro es mayor que fuera. Hay artículos , como este de la Doctora Amalia Arce, en los que se demuestra metiendo un termómetro dentro.

La última que ha llegado a mi casa, que me han regalado, ha sido de Mimuselina   y hoy está haciendo de pared en la cama-casita!

cama casita con una muselina
cama casita mimuselina

Del colecho a la cama-casita Montessori

Y de pronto el domingo pasado decidimos (decidí) que llegaba el momento de hacer el cambio de nuestra cama a la cama-casita Montessori.

Lola durmiendo en su cama casita
Primera batalla ganada!

Antecedentes: 

  • Los 18 primeros meses Lola se ha dormido en nuestros brazos, al principio de pie (nosotros) y luego sentados en una mecedora en su habitación. Oscuridad en la habitación y una lista de Spotify (a veces música clásica y otras Alejandro Sanz, Coldplay o la mía de favoritos). En poco tiempo (15-20 minutos) se quedaba dormida y directa a su cuna. Unas cuantas horas después se despertaba y al acudir a ella se agarraba al cuello como náufrago a su tabla. Traslado urgente a nuestra cama que el despertador suena mucho antes de que pongan las calles y no estamos como para perder tiempo. Ni por fuerzas ni por ganas.
  • Pasados los 18 meses ya la criatura pesa y ocupa mucho… por lo que la opción de tenerla en brazos hasta que cae en los de Morfeo se fue complicando. Directa a nuestra cama a tomar el biberón y allí ya ponemos la música y a dormir. Se despertaba algunas veces en la noche pero al tenernos cerca se calmaba en seguida solo con tocarnos (a veces tocar significa ponerse encima, cara contra cara) . Y nosotros durmiendo prácticamente del tirón. Felicidad absoluta. ¿Felicidad? Cuantos comentarios hemos tenido que escuchar acerca de lo importante que es que los niños tengan su propio espacio, que los padres tengan su propio espacio, que si a los 5, a los 7 y a los 17 vamos a seguir teniéndola encima (literalmente)…. Nos entraron dudas pero valoramos nuestra comodidad y su tranquilidad.
  • 23 de enero de 2018 a las 3 de la mañana. Golpazo, llantos, oscuridad… Lola en el suelo. Mimos, más mimos, estoy zombie, palabras tranquilizadoras… encendemos la luz y hay sangre en el suelo y en el pijama.  Escena escandalosa. Le damos agua y gelatina fresquita para valorar la gravedad del asunto. Se va tranquilizando pero decidimos acercarnos a las Urgencias de Puerta de Hierro y una hora después ya estamos en casa de nuevo. Frenillo roto y los incisivos un poco sueltos. Es increíble pero me pasó por encima estando dormidas ambas. Saltó, no me enteré y cayó al suelo. Vaya sentimiento de culpa, por verla con la encía ensangrentada y pensando que se va a quedar mellada. Por tenerla en mi cama cuando me han dicho mil veces que donde debería dormir es en la cuna y en su habitación.
  • Ese mismo fin de semana toma forma la cama-casita Montessori. La teníamos fichada desde hace tiempo y como el padre de la criatura es manitas, salió a comprar materiales – herramientas odiosas incluidas- y en tres fines de semana estaba hecha.

¿Y ahora? 

  • Ya tenemos la cama… ¿cómo hacemos el cambio? Si ni siquiera estamos tan seguros de querer. Si ella no quiere. Si no sabemos cómo hacerlo. Ella se pone contenta cuando cuenta que su padre le ha hecho una casita pero por allí no quiere aparecer cuando ya no entra el sol por la ventana. ¿y nosotros?
    • “hoy es tarde para pelear”
    • “hoy está muy cansada”
    • “hoy no están aún las sábanas limpias”
    • “hoy la cansada soy yo”
  • Y el domingo pasado sí que si. Llegó el día y no estaba especialmente descansada, nosotros tampoco, y no era muy pronto.  ¿Como lo hicimos?
    • Nos fuimos los tres (o los cuatro, porque Turco también participó) a la habitación, estuvimos viendo un cuento, otro, otro, viendo los cojines (especialmente los de piratas hechos por su abuela que tienen un significado tan importante por el origen de la tela) . Y Lola que no. Que ella ni se acercaba a la cama-casita Montessori. Quería estar con nosotros pero no en la cama. Poco a poco, que si el biberón, que si un vídeo de Javi, que si la luz… se fue  acercando a nosotros y en media hora habíamos ganado la primera batalla. Estaba dormida. Esa noche se despertó y fuimos a verla (de uno en uno) , la calmábamos y se volvía a dormir, no sin antes intentar que nos fuéramos a nuestra cama todos en amor y compañía.
  • Ayer cuando íbamos a dormir, como todas las noches,  se despidió del padre, de Turco, de la planta, de la silla, de la moto, del bebé y se cargó de chupetes. Y cuando llegamos a la puerta de su habitación, entró de la forma más natural. 
  • 5 noches después, ha dormido 5 noches en su cama-casita Montessori. Las 5 se ha despertado y hemos pasado ratos a su lado (en un colchón de cuna que hemos puesto por si se cae)  esperando a que se tranquilizara y se durmiera. Así que llevamos 5 batallas ganadas.
  • Además hemos entrado en un círculo muy lógico: se despierta antes (6,30h o 7,00h) porque aun extraña la cama y en consecuencia a las 7 de la tarde está rota y ella misma pide irse a la cama. Acompañada, siempre. Entre pitos y flautas – y baños y cenas – tardamos una hora pero a las 20,00h está ya dormida. Pues oyeeee, ni tan mal!!

Conclusiones: 

No es tan difícil establecer un cambio en las rutinas de los niños pequeños si se es constante. Se hacen a todo y en este caso si mantenemos el contacto físico, el cariño  y la paciencia, las cosas salen .

A veces hacemos cosas con los niños sin estar seguros de que es lo mejor porque la opción alternativa también tiene aspectos positivos. Para mí, el colecho es un buen ejemplo. Sigo sin tener claro que hemos hecho lo mejor pero prefiero no volver atrás porque tampoco creo que lo sea.

¿Qué ventajas tiene la cama-casita Montessori? La filosofía Montessori – en general- promueve la libertad de los niños, la independencia... y no es que yo sea seguidora 100% pero hay aspectos que me gustan mucho.

  • No se puede caer, muy segura
  • Llega perfectamente para sentarse y jugar
  • Forma parte de su zona de juegos, es suya y puede usarla cuando quiera.
  • Muy bonita, preciosa.
  • Ocupa poco espacio, aunque es grande en volumen, es ligera en aspecto.

y algunas más que se pueden ver aquí y aquí.

Además de la cama procuro que tenga los cuentos a su altura, los juguetes… y que ella misma pueda decidir con qué se entretiene cuando es el momento de hacerlo (quizá esto último no es muy Montessori) .

Primera batalla ganada!

Cama casita Montessori
Cama casita Montessori en fase de preparación

Datos técnicos: colchón de 80×170 , cojines y fundas cuadrados de IKEA, cojines de piratas -hechos en casa con una tela especial-, luces de colores de Amazon, lámparas modelo bombilla de Aldi (chollazo de 2,5€)

Día de la madre

El primer domingo de mayo se celebra el Día de la Madre. Por lo que he visto hoy en la calle , medio Madrid o sino todo Madrid, sale a celebrarlo . Sigue siendo la madre quien se encarga de la comida y hoy , por ser su día , se sale a comer fuera y se “libra” a la la madre . Pues vaya!! Mañana ya es lunes y puede volver a organizar comida , cocinar, quitar la mesa , fregar … así todos los días hasta el año que viene. Esto no viene en las miles de imágenes que he recibido hoy felicitándome a mí y a todas las madres. No es tan bonito. 

Cada mes o cada semana o ¡cada día ! la madre debería poder no hacer la comida , podría repartir las tareas con el marido, padre o pareja en general. 

Llevo un año comprobando que me encanta ser madre o mejor dicho, me encanta ser la q”madre de Lola”. Todavía decir “mi hija” me produce un escalofrío emocionante y no hay ninguna actividad que me guste más que estar con ella. 

Para mí ser madre ha significado darme cuenta que aunque he descubierto que soy muy valiente y luchadora me he vuelto más miedosa. Esto se celebra? Parece que lo importante es hacer cenas, cambiar pañales, dormir poco … pero no, ser madre es querer por encima de todo que mi hija sea feliz y esté bien. Y seguramente esto lo sienta mi madre y mi abuela… porque es un sentimiento que no se va con los años.

Lo más duro es saber que su felicidad y su bienestar ahora mismo está en mi mano. Y me da miedo no hacerlo bien. Y me da miedo que copie mis defectos. Y me da miedo que nuestros actos de ahora tengan consecuencias negativas en ella. 

Espero que por ahora copie mis risas y le contagie la emoción que tengo yo por estar con ella. Que se sienta orgullosa de lo felices que nos hace a tantas personas y que se de cuenta de lo importante que es para nosotros. Al final en el día de la madre termina siendo la protagonista la hija… será porque como dice Mafalda en el cuadro que tiene mi madre en su habitación  “nos graduamos el mismo día” 

Navidades con presencias y ausencias

Van pasando los días y aunque quiero no tengo tiempo de sentarme a escribir en el blog.

 

Durante los días previos a la Navidad mucha gente me iba diciendo lo maravillosas y diferentes que iban a ser estas fiestas con Lola en casa. Y no les faltaba razón – pero si algún dato. Desde que Lola está en casa, ningún día es como el año anterior. No lo fue el 26 de abril (el día que llegó a casa), no lo fue el 2 de junio, ni el 3 de agosto, ni el 23 de septiembre… ningún día es igual que el año pasado desde que ella está en casa. Es muchísimo mejor. Y la Navidad también está siendo diferente. Es muy pequeña para darse cuenta del significado de estos días y para mí son todos igual de importantes, aun así la hemos llevado a ver las luces, que le encantan aunque sean procedentes del escaparate de una tienda; a hacer el tradicional paseo familiar del 25 de diciembre por las playas de Llanes, viendo como su tío y su abuelo despiden el año con bañito; a ver a Papá Noel, con foto incluida;  le hemos un pijama rojo con gorro incluido… lo único que me ha faltado es hacer una felicitación de Navidad con su foto; ni siquiera una imagen con el móvil.

Lo más emocionante de estos días es ver como ella, con sus casi 9 kilos de peso, convierte cada día “normal” en especial. Es el centro de atención en todas las comidas y cenas, en los paseos, en las compras, en las visitas a casas de amigos, en las de los amigos que vienen a casa… es una pasada.

Y tan emocionante como eso es ir viendo como las familias de “amigas y conocidas” se van completando. En estos días hemos vivido asignaciones más de personas muy especiales, que he ido conociendo a través de redes sociales y que aunque a algunas no las conozco en persona han sido muy especiales también. Bienvenidos M y R!!

La cruz de estos días, que realmente son más especiales de lo que a veces nos gustaría, es la falta de movimiento en el grupo de Polonia. Van pasando los días y los meses y crecen los plazos que se estimaron cuando empezaron los procesos. Me gustaría pensar que la situación del país es buena y no necesitan recurrir a la adopción como medida de protección de sus menores, pero creo que no es así. No se puede culpar a nadie concreto o al menos yo no sé dónde está el problema. Lo que sé es que estas familias lo están pasando mal viendo como arrancan hojas del calendario, como de nuevo su deseo para el 2017 es el mismo que el del año 2016 e incluso del 2015. Ya no sé qué decir para animarles porque las palabras hace tiempo que perdieron el significado. Lo único que les consolaría es recibir una llamada de teléfono.

lola-en-san-martin
Lola en la playa de San Martín (Llanes)

¡¡Felicidades, Papá!!

¡¡Felicidades a mi padre y por extensión a mis tíos, a los que son abuelos, a mis amigos que este año repiten, a los que se estrenan, a los que lo harán en los próximos meses… ojalá vuestros peques estén tan content@s con vosotros como yo con el mío!!

Papá clarita

Aprovecho este tema para recordar que desde hace unos años nos llevan prometiendo que la baja de paternidad se alargaría a un mes, y por ahora…nada de nada!! A ver si es verdad que lo consiguen a partir del 1 de enero de 2016.

http://www.elmundo.es/espana/2014/09/30/542aa796e2704e30068b4585.html