Si no lo oigo, no lo creo

Vamos coleccionando anécdotas y la de ayer por ahora es la más graciosa sin duda. Estábamos por la tarde en una terraza tan ricamente y nos encontramos con una antigua compañera de trabajo de mi marido. Nos presenta (yo tenía a Lola en brazos) y ella rápidamente dice “ahh si, si nos conocimos hace poco que nos vimos en otra terraza y que además tú estabas embarazadísima”. Cara de póker. ¿Es una broma? Nos quedamos mirándonos para ver cómo reaccionaba el otro y así decidir qué hacíamos. Nada por aquí, nada por allá, sigue la conversación.

Que hemos adoptado a Lola no es un secreto pero tampoco tenemos ganas de contarlo a la primera persona que se nos cruza en una terraza. Como parte de su historia, lo saben las personas importantes para nosotros, las que nos han acompañado en el proceso, las que nos acompañan a nosotros o a nuestras familias en el día a día pero, ¿el resto? El resto no tiene ninguna importancia para nosotros. Que lo decida ella cuando tenga capacidad de hacerlo.

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Habitualmente cuando vamos los tres juntos nos dicen que claramente se parece al padre porque tiene el pelo, la piel y los ojos oscuros. Nosotros nos limitamos a sonreír. Puede parecerse físicamente a nosotros como nosotros nos parecemos físicamente a algunos amigos. Coincidencias. No me preocupa ni es motivo de orgullo, ni lo perseguimos. Ojalá más tarde se parezca a nosotros en las cosas que nos han gustado al uno del otro, que hacen que estemos juntos y que hayamos formado esta familia que Lola ha completado y puesto la mejor guinda que jamás pude imaginar. Eso sí que sería motivo de orgullo.

9 pensamientos sobre “Si no lo oigo, no lo creo”

  1. En esas situaciones es cuando te das cuenta que la gente no filtra. Pero digan lo que digan Lo la tiene los mejores papis del mundo y todos vuestros valores los va a ir aprendiendo, no lo dudéis

  2. No hay mejor legado que el que tu hija tenga lo mejor de ambos lo que os hizo dar cada paso en la misma dirección, eso sin duda es mucho más intenso que compartir el color de ojos o un lunar genético. Os deseo toda la felicidad para criar a Lola😙

  3. Jajaja qué cara se os tuvo que quedar! La gente con tal de no callar…. en fin, disfrutad de Lola y de estas anécdotas. ¿Qué sería de la vida si no nos echáramos unas risas de vez en cuando?

  4. Qué foto tan dulce, y qué dulce (i a la vez un poco desconcertante?) debe ser esta etapa.(Yo no la viví como vosotros puesto que mi hija llegó a mi con 4 añitos).
    Sin duda se os parecerá en aquellas cosas que os gustaron al uno del otro; cosa que os enternecerá todavía más. Pero también recogen aquello que no nos gusta tanto. Esto nos permite a nosotros regenerarnos por nuestro bien y por el de nuestros hijos.
    Un abrazo y mucha felicidad para toda la familia!!

  5. A. llegó pequeñita, así que viví algo parecido a lo tuyo con Lola. Pero cuando llegó I., que llegó más grande, y de repente yo paseaba con 2 coches en lugar de 1, la gente comenzó a preguntar… lo mejor es ver las caras de “pregunto o no pregunto”

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